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jueves, 28 de enero de 2010

La preeminencia del amor

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás.
1 Cor 13, 1-8

Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él
1 Jn 4, 16

domingo, 12 de abril de 2009

El Gran Jefe, nuestro Rey

Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?".
Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?".
Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?".
Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí".
Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la v
erdad. El que es de la verdad, escucha mi voz".
Jn 18, 33-37


Luego vi el cielo abierto y apareció un caballo blanco. Su Jinete se llama "Fiel" y "Veraz"; él juzga y combate con justicia.
Sus ojos son como una llama ardiente y su cabeza está cubierta de
numerosas diademas. Lleva escrito un nombre que solamente él conoce y está vestido con un manto teñido de sangre. Su nombre es: "La Palabra de Dios".
Lo siguen los ejércitos celestiales, vestidos con lino fino de blancura inmaculada y montados en caballos blancos.
De su boca sale una espada afilada, para herir a los pueblos paganos. El los regirá con un cetro de hierro y pisará los racimos en la cuba de la ardiente ira del Dios todopoderoso.
En su manto y en su muslo lleva escrito este nombre:
Rey de los reyes y Señor de los señores.
Ap 19, 11-16

domingo, 22 de marzo de 2009

La misericordia y la benevolencia para juzgar

Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.
Lc 6, 36-38

La Religión es esencial en la Felicidad

Si uno realmente se propone obtener éxito -ser feliz-, es necesario evitar el ser absorbido por los charlatanes irreligiosos; es indispensable tener una base religiosa en la vida.
No significa esto solamente concurrir a la iglesia, conocer la Biblia y entender la Teología. Hay hombres sinceramente religiosos casi sin conocer la Biblia y sin haberla estudiado. La religión, brevemente expresada significa:
Primero: Reconocer quién y qué es Dios.
Segundo: Sacar el mejor provecho de la vida que nos ha otorgado, haciendo lo que Él desea que nosotros hagamos. Esto es de preferencia, haciendo algo por el prójimo. Tal debe ser vuestro credo, no solamente como punto de meditación para los domingos, sino algo que norme vuestra vida en cada momento y en cada fase todos los días.

Extraído de "Roverismo hacia el éxito"

El Corazón del hombre

Nuestra vida simbolizada en un corazón, con un gran agujero en el centro, y que solo Dios puede llenar.
No caigamos en el gran error de la sociedad en la que vivimos, de querer llenar este espacio con un montón de cosas vanas que no nos llevan a ningún lado y nos degradan como personas.

Es solo en el Gran Jefe, donde hallaremos la verdadera felicidad.


"Señor, nos has hecho para ti, y nuestro corazón estará siempre inquieto hasta que descanse en ti".
San Agustin